Un poco de cine: Constantine

Dirección: Francis Lawrence.

País: USA.

Año: 2005.

Duración: 120 min.

Género: Thriller sobrenatural.

Interpretación: Keanu Reeves (John Constantine), Rachel Weisz (Angela Dodson/Isabel Dodson), Shia LaBeouf (Chas), Tilda Swinton (Gabriel), Djimon Hounsou (Medianoche), Max Baker (Beeman), Pruitt Taylor Vince (Padre Hennessy), Gavin Rossdale (Balthazar), Peter Stormare (Satán), Jesse Ramirez (Carroñero), Jose Zuniga (Weiss).

Guión: Kevin Brodbin y Frank Capello; basado en un argumento de Kevin Brodbin, sobre los personajes de las novelas gráficas “Hellblazer” de DC Comics/Vertigo.
Producción: Lauren Shuler Donner, Benjamin Melniker, Michael E. Uslan, Erwin Stoff, Lorenzo di Bonaventura y Akiva Goldsman.

Música: Brian Tyler y Klaus Badelt.

Fotografía: Philippe Rousselot.

Montaje: Wayne Wahrman.

Diseño de producción: Naomi Shohan.

Dirección artística: David Lazan.

Vestuario: Louise Frogley.

Estreno en España: 18 Febrero 2005.

SINOPSIS:

John Constantine (Keanu Reeves) ha estado en el infierno y ha vuelto. Nacido con un don que no deseaba, la capacidad de reconocer claramente a los ángeles y a los demonios hí-bridos que andan por la tierra bajo un aspecto humano, Constantine se vio empujado a quitarse su propia vida pa-ra escapar de la atormentadora claridad de su visión. Pero fracasó. Resucitado en contra de su voluntad, se encontró de nuevo en el mundo de los vivos. Ahora, marcado por su intento de suicidio con una esperanza de vida temporal, patrulla la frontera terrenal entre el cielo y el infierno, esperando en vano ganarse el camino a la salva-ción enviando a los esbirros del diablo de vuelta a las profundida-des. Pero Constantine no es ningún santo. Desilusionado por el mundo que le rodea y enfrentado con el del más allá, es un héroe amargado que bebe en exceso, lleva una vida dura y desprecia la sola idea de heroísmo. Constantine luchará para salvar tu alma pe-ro no quiere tu admiración ni tu agradecimiento, y por supuesto no quiere tu simpatía. Todo lo que quiere es un aplazamiento. Cuando una desesperada pero escéptica detective de policía, Angela Dod-son (Rachel Weisz), consigue su ayuda para resolver la misteriosa muerte de su querida hermana gemela (también interpretada por Weisz), su investigación les lleva a través del mundo de demonios y ángeles que subyace justo bajo el paisaje de la actual ciudad de Los Angeles. Atrapados en una catastrófica serie de acontecimien-tos sobrenaturales, los dos se encuentran inextricablemente involu-crados y tratan de encontrar su propia paz a cualquier precio.

CÓMO SE HIZO “CONSTANTINE”:

*La producción

La productora Lauren Shuler Donner jugó un papel decisivo contribuyendo a que John Constantine pasase a la gran pantalla desde las páginas de la serie de novelas gráficas “Hellblazer” de DC Comics/Vertigo. A Shuler Donner, entre cuyos trabajos durante sus más de 20 años en la industria figuran las entrañables películas de Liberad a Willy, Tienes un e-mail y los grandes éxitos de taquilla a nivel internacional X-Men y X2, le cautivaron las extraordinarias circunstancias y la decidida actitud del personaje. Se dio cuenta del potencial dramático que tenía el material para ser llevado al cine. “Era muy atrayente”, dice. “Inteligente, emocionante, una buena historia con un anti-héroe; el tipo de película en la que sucede lo totalmente inesperado”.

Después de ofrecer con éxito el proyecto a Warner Bros. Pictures, para la que ha producido una serie de películas importantes como el drama de Oliver Stone Un domingo cualquiera y la comedia romántica elogiada por la crítica Dave, presidente por un día, Shuler Donner se concentró en desarrollar un guión para Constantine con el guionista Kevin Brodbin (The Mindhunters) y el productor Michael Uslan. Uslan y su socio Benjamin Melniker, también productor de Constantine, tienen desde hace tiempo una relación de colaboración con la prestigiosa editorial DC Comics, habiendo contribuido anteriormente a dar vida a la popular franquicia de Batman.

Brodbin, que es un gran fan del material original (la serie mensual de Vertigo que durante más tiempo se ha publicado, con más de 200 números y 15 novelas gráficas publicadas), tenía desde hacía tiempo el deseo de escribir un guión para el personaje y se tomó la adaptación muy en serio, poniendo de relieve que, “lo más importante era ser fiel a la voz de Constantine” – un punto esencial sobre el que los realizadores estuvieron de acuerdo, al igual que el guionista Frank Cappello, que entró más tarde en el proyecto y que asimismo se inspiró en gran medida en los orígenes del personaje como guía.

Basándose en la originalidad de la idea en desarrollo que Shuler Donner presentó, el productor y guionista Akiva Goldsman se unió a continuación al equipo de realización de Constantine. Goldsman, un productor de éxito, es también conocido por sus guiones, entre los que figuran El cliente y Una mente maravillosa, que consiguieron numerosos premios, entre ellos un Oscar, un Globo de Oro y una nominación a los BAFTA, por lo que no resulta sorprendente que sólo una historia intensa pueda despertar su interés. “Me resulta imposible trabajar en algo a menos que sea divertido al tiempo que interesante a nivel creativo e imaginativo”, admite. “Constantine aporta una idea que siempre me ha parecido irresistible y con la que he batallado en mi propia obra – la del mundo que hay detrás del mundo, lo que puede existir más allá de lo que podemos ver”.

La identidad de John Constantine y su actitud son inseparables de su situación; cuando las circunstancias de su vida le obligan, él sigue adelante con un único objetivo. “Lo que me encanta de este personaje es que su fracaso resulta inevitable y aun así está dispuesto a seguir insistiendo y a tratar de encontrar otro camino”, dice Lorenzo di Bonaventura, para el que Constantine supone su debut como productor independiente tras un impresionante ejercicio como jefe de producción en Warner Bros. Pictures. “No es el tipo de espíritu indomable que normalmente implica una aventura heroica; es el espíritu indomable de un hombre que sabe que no va a ganar pero que juega, en cualquier caso, lo más duro que puede”.

“Se trata de un hombre que se mueve en ambos lados, en la luz y en la oscuridad”, dice Shuler Donner a propósito del complejo protagonista. “No es malo; después de todo, la vida que arrebató era la suya. Pero tampoco es totalmente bueno. En lo más profundo, creo que es simplemente alguien que ha tenido una vida muy dura y aún así es lo suficientemente inteligente como para tener sentido del humor al respecto, que es una de las razones por las que queríamos a Keanu Reeves, porque sabíamos que podría transmitir eso. Es capaz de encontrar ese equilibrio y transmitir la sensación de profundidad que define a Constantine”.

“Está luchando contra el sistema”, añade Erwin Stoff, productor de Constantine y colaborador profesional de Reeves desde hace tiempo. “Por supuesto, John Constantine no quiere ir al infierno pero cree que son sus actos los que deberían decidir su destino, no la interpretación técnica que alguien haga de las reglas. Es un hombre que, por encima de todo, no puede tolerar la injusticia ni la hipocresía, y es la injusticia y la hipocresía que vio en los primeros años de su vida, así como su situación actual, lo que lo ha endurecido hasta el punto en que está ahora”.

A Stoff le pareció tan interesante el guión de Constantine que se lo envió a Reeves mientras el actor estaba en Sydney rodando Matrix Revolutions y su instinto resultó certero. “Se enamoró del personaje”, recuerda Stoff. “Le gustó el hecho de que a pesar de tener todas las posibilidades para ser una película ambiciosa, divertida, a gran escala y con increíbles efectos, en el fondo era la historia de la lucha de un hombre contra la hipocresía, contra el bien y el mal, y contra lo que está mal en el mundo”. Melniker añade, “Se trata de un individuo excepcional que resulta imposible describir. Hay un misterio permanente. No es algo corriente; no es probable que la gente diga, ‘He visto esto antes’”.

Uslan, cuya pasión juvenil por los cómics le llevó muy pronto a escribir para fanzines del género y a convertirse en un ávido coleccionista, cree que la familiaridad con las novelas gráficas no es un requisito previo para disfrutar de la película o apreciar la fuerza de la personalidad de Constantine por primera vez. Tras haber visto evolucionar al personaje durante años en las publicaciones cree que la película capta su esencia en los aspectos que más importan: a saber, “atmósfera, actitud y punto de vista. Una de las grandes cosas de esta historia y de estos personajes es que no existe para nada el negro ni el blanco. Como descubrimos horrorizados, todo en la vida es gris. No importa lo humano que alguien pueda parecer, podría haber demonios acechando dentro. Cuando alguien te da un golpecito en el hombro nunca sabes qué vas a ver cuando te des la vuelta”.

*Actores y personajes

Keanu Reeves, elegido para interpretar al anti-héroe John Constantine, jugó un papel importante en el desarrollo del personaje cinematográfico, tal como cuenta Goldsman. “Se metió tan de lleno en el papel de Constantine durante el proceso de desarrollo y en los ensayos que muchas de las frases que acabaron en la película eran suyas. Sin duda le encantó el papel”. El director Lawrence destaca la intensidad del lado oscuro que “Keanu fue capaz de extraer de lo más profundo y sacar a la superficie para interpretar este papel. El sarcasmo es natural y creíble, e indicativo del modo en que Constantine ve el mundo. Se puede ver realmente cómo este hombre está angustiado por dentro y por fuera”.

En el caso de Constantine, la actitud tiene una importancia fundamental, una idea que Reeves aceptó sin reservas. “La actitud define a Constantine”, dice di Bonaventura. “Llámese irreverencia, fatalismo, ironía, bravuconada; es inconfundible”. Reeves añade, “Constantine sabe literalmente como funciona el mundo y no le gusta”.

Evidentemente, lo que mejor hace no es el trabajo que hubiese deseado, aunque le proporciona una buena dosis de orgullo, y esa contradicción junto con todo lo demás simplemente contribuye al cinismo que le caracteriza. Aunque, como comenta Stoff, “a menudo es cierto que los cínicos más endurecidos son personas que fueron en otro tiempo increíblemente románticas e idealistas y cuyas esperanzas e ideales han sido aplastados”.

Constantine es también tremendamente grosero y antisocial, lo cual es parte del placer de interpretarlo, confiesa Reeves. Describiendo la escena en la que rechaza a Angela cuando acude en busca de ayuda, dice, “Simplemente no le apetece hablar. Además, no le gusta que se le acerque la gente porque suelen morir, así que se siente más cómodo manteniendo las distancias”.

El hecho de que Constantine más tarde vea a un demonio persiguiendo a la detective cuando se va y corra en su ayuda le parece a Reeves algo cuestionable y típico de la enigmática naturaleza de su personaje. “¿Es su ayuda interesada, totalmente o en parte? Porque resulta que, como sospecha Constantine, esa mujer está de algún modo implicada en la reciente escalada de actividad diabólica y en la trama más amplia que hay detrás de todo ello y que él está intentando entender. ¿Está ayudando a Angela, como lo haría cualquiera de nosotros, sencillamente porque tiene problemas, o es simplemente parte de su gran plan para salvarse a sí mismo?”.

En términos generales, “John Constantine es el héroe más reacio que jamás he conocido”, afirma Brodbin. “No hace las cosas para ser un tipo agradable ni para ser un héroe. No quiere preocuparse de la gente porque eso sólo le causa dolor. Si pudiese eliminar esa parte de él, lo haría”.

“No hay duda de que tiene una vena heroica”, dice Goldsman. “Pero sigue pataleando y gritando por ello”.

Para el papel catalizador de la detective Angela Dodson, los realizadores eligieron a Rachel Weisz (Enemigo a las puertas, El jurado, La momia). Hablando de la dualidad de su personaje, Lawrence explica, “necesitábamos a alguien que fuese creíble como agente de policía competente que resulta ser también una vidente con grandes poderes. Tenía que ser dura e inteligente, y poseer también una cualidad que pudiese hacer creer a la gente que podría haber algo más bajo la superficie, algo de lo que tampoco ella es totalmente consciente”.

La preparación de Weisz para el papel incluyó una serie de sesiones con un asesor policial para aprender a manejar un arma y el lenguaje corporal, y con una vidente de Los Angeles. “Angela experimenta una enorme transformación en la película, pasando de ser una completa no creyente y una cínica a aceptar poco a poco la posibilidad de creer y al final redescubrir los poderes psíquicos que ha estado reprimiendo desde la infancia. Fue una progresión muy interesante de interpretar”, dice.

Además, Weisz asumió el papel de Isabel, la trastornada hermana gemela de Angela, y comenta que una gran parte de lo que impulsa a Angela a buscar respuestas sobre la muerte de Isabel es su propia culpa. “Las dos hermanas eran videntes de niñas pero mientras que Isabel contaba sus visiones y sufría las consecuencias de su estricta y religiosa familia, acabando al final en un psiquiátrico, Angela las negaba y de ese modo sobrevivió. Ahora está pagando el precio – no sólo con una intensa culpa sino que además, como cualquiera que reprime una gran parte de sí mismo, no está viviendo plenamente”.

Observando la química entre Weisz y Reeves, que habían trabajado anteriormente juntos en 1996 en el thriller de acción Reacción en cadena, Lawrence comenta que “hay varias escenas entre Rachel y Keanu que son momentos bastante dramáticos y emotivos”. Tal como Shuler Donner lo ve, “se trata de dos personas que han dedicado sus vidas a luchar contra el mal, ella con la ley y él a su manera, por lo que es natural que se sintiesen atraídos. A un nivel muy básico son similares y se comprenden mutuamente”.

Siguiendo de cerca a Constantine casi en todo momento está Chaz, interpretado por Shia LaBeouf. Aprendiz, compañero, chófer, amigo – los orígenes de su relación no están explicados pero Chaz sigue siendo una presencia fiel, si bien cada vez más impaciente. Sin habilidades especiales ni una visión agudizada, Chaz lo compensa con sus investigaciones y una gran dosis de entusiasmo. Fascinado por el trabajo de Constantine, pasa todo su tiempo libre recopilando un conjunto de conocimientos religiosos e históricos que espera utilizar un día si Constantine le permite ayudarle en alguna misión.

“Chaz está tremendamente intrigado por Constantine y lo idolatra, quiere ser él. Sería como un niño que quiere ser Michael Jordan”, dice LaBeouf. “Chaz es un charlatán. No es exactamente alguien que te haga reír pero es un poco cómico en el sentido de que su personalidad está un poco exagerada, habla un poco más rápido que los demás y cuando tiene miedo se le nota en la cara”.

Por supuesto, el ambicioso aspirante a protegido no comprende totalmente el peligro. “Desea formar parte de ese mundo, que considera muy glamoroso, a pesar de que Constantine detesta lo que hace”, explica Lawrence. “Quiere desesperadamente entrar en él. Más adelante en la película consigue esa oportunidad y se da cuenta de que es un mundo bastante distinto cuando entras realmente en él.

“Es también el ojo de los espectadores”, continúa diciendo el director. “Muchos personajes de la película tienen algún tipo de don o identidades sobrenaturales pero Chaz es simplemente uno de nosotros, siendo testigo de esos extraordinarios acontecimientos”.

Goldsman atribuye a Will Smith la elección de LaBeouf, recordando su reciente trabajo juntos en la película de ciencia ficción del pasado año I, Robot, de la que Smith y LaBeouf fueron protagonistas y en la que Goldsman compartió el trabajo de guionista. “Will vino a verme mientras estábamos trabajando en la película y me dijo ‘ese chico es estupendo’. Así que le hicimos una prueba para el papel de Chaz y fue genial. A continuación yo tenía que parecer muy inteligente diciendo, ‘este chico es estupendo’”.

En lo que respecta al papel de Gabriel, el representante angélico de Dios en la Tierra, Lawrence entró en el proyectó no sólo con un planteamiento nuevo en mente sino también con la actriz perfecta para llevarlo a cabo: Tilda Swinton, entre cuyos trabajos, aclamados en todo el mundo, figuran destacadas interpretaciones en Orlando y Adaptation (El ladrón de orquídeas), así como una nominación a los Globos de Oro en 2002 por En lo más profundo.

Como ser angélico, incluso bajo forma humana, Gabriel está por encima del sexo. Lawrence quería representar el personaje de modo que no fuera predominantemente masculino ni femenino y trató de conseguir esto en parte eligiendo a una mujer, vestida con ropa tradicionalmente masculina, pero el traje surtiría efecto hasta cierto punto, siendo la propia interpretación el elemento crucial. Swinton no sólo tendría que proyectar la ambigüedad innata de Gabriel de muchas formas, incluido el sexo, sino que también tendría que ser fuerte, lúcida y remota; una interpretación nada fácil.

“Me gustó la idea de la naturaleza andrógina de Gabriel”, dice. “Cuando los realizadores hablaron conmigo ya habían dejado de hablar sobre llevar al personaje en una dirección masculina o femenina y se habían decidido por un punto medio, y nosotros nos centramos en el mejor modo de conseguir eso. Desde luego, yo no quería que pareciese una de las modelos del vídeo de Robert Palmer”. Lejos de eso, como atestigua Shuler Donner, “Tilda aporta una gran elegancia y clase al papel, así como una gran dosis de simpatía, lo cual no es fácil teniendo en cuenta las circunstancias. Constantine llama a Gabriel ‘el snob,’ y lo considera arrogante e indiferente”.

“Como guardián de Dios en la Tierra”, explica Swinton, “Gabriel es el único ser a quien Constantine puede solicitar directamente una manera de evitar ir al infierno. Pero cada vez que aboga por su caso la respuesta es la misma: no. Se necesita fe para entrar en el cielo y Constantine está descalificado porque la fe consiste en creer sin pruebas”.

Pruitt Taylor Vince asume el papel de uno de los pocos amigos de verdad que tiene Constantine, el padre Hennessy. Hennessy, en otra época un clérigo fuerte y vital, es ahora un soldado herido en la batalla entre el bien y el mal y confía en Constantine para realizar los duros exorcismos para los que ya no tiene fuerza. Pero sus años de experiencia le han proporcionado al cansado sacerdote una aguda sensibilidad para detectar en el ambiente las vibraciones de otro mundo. A cambio de la ayuda de Constantine, Hennessy le proporciona un sistema único de alerta avanzada, “recorriendo el éter” en busca de señales de actividad diabólica y sutiles cambios en el equilibrio.

Vince, ganador de un Emmy por su interpretación de un asesino en la miniserie Murder One: Diary of a Serial Killer, se entusiasmó inmediatamente con el personaje tras leer el guión, incluso antes de saber que el padre Hennessy era el papel que los realizadores tenían en mente para él. “Me gustan los personajes con defectos”, confiesa, tomando nota de la propensión al alcohol, entre otras cosas, del buen padre. “Prefiero que mis héroes sean un poco taciturnos, sombríos, que tengan un mal día. Eso describe no sólo a Hennessy sino también a Constantine – no son héroes a lomos de un caballo blanco. Es un caballo con manchas. Creo que Hennessy era realmente un buen sacerdote, pero aún así humano, y al final los demonios, tanto dentro como fuera, lo destrozaron. Ha visto demasiado y no quiere volver a verlo, y darse a la bebida es una buena manera de nublar tu visión”.

Otra de las relaciones duraderas, aunque tensas, de Constantine es con el que antiguo curandero y brujo Medianoche, interpretado con inimitable estilo y gracia por Djimon Hounsou, nominado a los Oscar y a los Globos de Oro. Medianoche, que ahora es un hombre de negocios de éxito y coleccionista de reliquias religiosas, satisface el equilibrio dirigiendo un exclusivo club nocturno de manera neutral, en el que híbridos de ambos bandos pueden mezclarse libremente. “Ahora sólo se dedica a los negocios, ése es el camino que ha elegido”, comenta Hounsou, “pero tienes la impresión de que no ha olvidado de donde procedía. Me encanta este personaje. Cada vez que te encuentras con Medianoche, afloran elementos de su personalidad en contra de su voluntad”.

Las auténticas lealtades de Medianoche son tan misteriosas como sus orígenes. “Creo que él y Constantine solían andar juntos hace tal vez 5 o 10 años pero cuando empieza la historia las cosas han cambiado entre ellos”, comenta Lawrence. “Ha habido un malentendido, y una cierta dosis de desconfianza ha enturbiado la relación”.

Hounsou encabezaba la lista de favoritos del director para el papel de Medianoche incluso antes de que Lawrence tuviera su primera reunión con los realizadores en cuanto a dirigir la película. “Djimon tiene un talento increíble”, afirma, mencionando la interpretación del actor afro-americano en En América, por la que fue nominado a los Oscar, así como sus aclamados papeles en Amistad y Gladiator. “Aporta a Medianoche el tipo de presencia poderosa y enigmática que requiere el papel, pero también un atisbo de simpatía. Se asegura de que Medianoche resulte agradable, a pesar de que no sepamos qué esperar de él”.

Uno de los clientes habituales del club de Medianoche es el malvado y peligroso demonio híbrido Balthazar, interpretado con un encanto malvadamente degenerado por Gavin Rossdale, líder del grupo británico Bush, que han conseguido un disco de platino. “Odias a ese tipo desde el mismo instante en que lo ves”, dice Lawrence bromeando. “Balthazar es tan limpio e impoluto, tan hermoso, justo lo contrario de lo que es por dentro y Gavin le da un toque discretamente repulsivo. Aborda el personaje de manera precisa”. Shuler Donner añade, “queríamos a alguien que fuera atractivo y cortés, y que además fuese un poco malvado”.

Fascinado por el guión, Rossdale no dejó escapar la oportunidad de participar en la película, no sólo por la historia sino también “por el calibre de la gente que me rodeaba, gente que se exige mucho”. En sus escenas clave con Keanu Reeves, explica, “Balthazar actúa como el torturador y enemigo de Constantine, así que lo interpreté como lo contrario de Keanu. Ambos personajes se desagradan mutuamente de una manera intensa”.

El aspecto más difícil del papel fue aprender el truco característico de Balthazar, voltear una moneda con una sola mano, toda una proeza de habilidad que el guitarrista dice que tardó tiempo en dominar. “Las manos se te humedecen después de un rato”, admite Rossdale, recordando con una carcajada que en su primer intento durante los primeros días de rodaje tenía que realizar el truco sobre el hueco de una escalera. “Comenté que sería mejor que me trajesen un buen suministro de monedas y que se asegurasen de que no había nadie debajo porque se me iban a caer unas cuantas”.

Para el breve pero decisivo papel del jefe de Balthazar, el mismísimo Satán, Lawrence comprobó que su idea del personaje sincronizaba perfectamente con la del internacionalmente famoso actor sueco Peter Stormare, hasta en el traje blanco.

“El diablo ha sido representado tantas veces en la literatura y en el arte que todos lo reconocemos instantáneamente”, dice Stormare. “Normalmente tiene pezuñas, es un poco peludo, oscuro, y tiene cuernos. En mi primera conversación con Francis sugerí hacerlo sin demasiado maquillaje ni prótesis; simplemente utilizando mi rostro y que los espectadores utilizasen su imaginación. Cuando camina por las calles de Los Angeles o de cualquier otra ciudad del mundo debería parecerse al vecino de al lado – un poco extraño, tal vez, si se mira detenidamente, pero no claramente peligroso”.

Esto se correspondía con la opinión del director. “Lo que creía que no había visto nunca era simplemente una especie de individuo repulsivo, aburrido y frío al estilo de Fagin en Oliver Twist – en una palabra, indiferente”, dice Lawrence. “No necesita enfadarse, ni hacer una escena ni llamar la atención sobre sí mismo – después de todo, es Satán”.

Completan el reparto principal Max Baker, que ha intervenido recientemente en la película de ciencia ficción de Simon Wells La máquina del tiempo, como el amigo de Constantine, Beeman, un erudito con talento para conseguir objetos religiosos antiguos con poderes para curar, proteger o destruir. Consiguiendo artículos tan extraños como una tira de la capa de Moisés, una lechuza de Amityville o piedras del camino a Damasco, ofrece esas poderosas reliquias a Constantine porque, al no ser un guerrero, es la única manera en que puede ayudar. “Es un poco lo que Q es para James Bond”, comenta Lawrence, “el investigador, el que lo mantiene provisto de suministros únicos”.

*Demonios, híbridos y seplavitas

El mundo visto a través de los ojos de John Constantine está poblado por una variedad de híbridos demoníacos que viven entre sus huéspedes humanos, sin que se detecten sus auténticas naturalezas y con sus espantosos rasgos apenas enmascarados por rostros humanos que pueden transformar a su voluntad.

Entretanto, en el propio Hades, demonios y “seplavitas” (comedores de almas) merodean por el paisaje en ruinas. Los seplavitas son un subgénero de los condenados, presentados en la película como carroñeros sin alma, sin vista y sin mente que se basan sólo en el olor para correr tras los recién llegados al inframundo y alimentarse de ellos. Estaban inspirados, cómo no, en fotos de cadáveres utilizados en medicina con sus cerebros extraídos que el director había visto.

“Era una imagen sorprendente”, dice Lawrence. “Había estado intentando aportar un elemento humano al diseño de los seplavitas, porque no son totalmente monstruos; fueron humanos en un cierto momento. Ahora no tienen alma, ni cerebro, ni ojos, sólo conductos nasales y bocas, y unos cuerpos larguiruchos y encorvados que sólo pueden arrastrarse en busca de comida”. En esto, son implacables.

En la película hay cientos de seplavitas, todos ellos nacidos de un solo muñeco prototipo totalmente articulado creado en el famoso taller de criaturas Stan Winston Studios, bajo la dirección del supervisor de efectos de criaturas John Rosengrant (Terminator 3: La rebelión de las máquinas). Basado en ilustraciones de Lawrence, Naomi Shohan y el director de arte conceptual de los Stan Winston Studios, Aaron Simms, el carroñero infernal fue primero modelado por ordenador. A partir de ese momento, como detalla Rosengrant, “pulimos la forma y la terminamos según el estilo tradicional de esculpir, añadiendo poros y arrugas, e hicimos un molde a partir de eso. A continuación la colocamos sobre una estructura ósea articulada y todos los mecanismos que hacen funcionar la cabeza, y todo eso se selló con piel de silicona parecida a la carne”. El muñeco terminado necesita siete técnicos y 3,5 metros de cable para funcionar.

Señalando al horripilante muñeco y su mecanismo respiratorio que hace que se hinche rítmicamente, Rosengrant comenta con orgullo paternal, “¿Verdad que es horrible?”.

A partir de este modelo, que aparece en la película en primeros planos, y de otros modelos de demonios diseñados y construidos en Stan Winston, el equipo de Craig Hayes en el Tippett Studio reprodujo una horda de seres contorsionados. “Los escaneamos para crear réplicas por ordenador, los pintamos y luego los pusimos en acción, volando o corriendo, saltando por encima de coches”, comenta Hayes. “En un momento concreto de la película el aire está cargado de demonios”.

*Vestuario y maquillaje. “Vermin man” y otros retos:

Gran parte del paisaje del infierno es una versión hostil y deteriorada de nuestro propio mundo; sus habitantes tienen el aspecto que tenían cuando llegaron allí, pero están igualmente degenerados.

La diseñadora de vestuario Louise Frogley (Spy Game – Juego de espías, Traffic) comenta “la idea de Francis de que mueren con lo que llevaban puesto y se vuelven desaliñados en el infierno. Como allí no hay agua, la ropa se ensucia, se seca y se endurece, y lo mismo que le sucede a la gente”. Para conseguir ese aspecto, ella y el supervisor de vestuario Q. Mathews hicieron que todo fuese “lavado a la piedra para eliminar el aspecto de nuevo y luego envejecido por nuestro personal de vestuario aplicando estopilla, pelo de yak, guata de poliéster y látex líquido. Aplicaron diferentes tipos de polvo y suciedad y finalmente lo sometieron todo a un duro proceso de secado que, en total, requirió 48 horas de principio a fin para cada prenda”.

Frogley evita el concepto de gamas de color y prefiere ajustarse a personajes individuales, centrando la atención en la sustancia de cada uno con un enfoque de “brainstorming”. “Medianoche es muy pintoresco y ostentoso, Chaz es juvenil y relajado, Rachel necesitaba un aspecto atlético y profesional, sexy pero no abiertamente. Constantine es clásico, contenido, blanco y negro, serio, lineal, directo”.

Reconociendo la fuerte influencia del cine negro en el aspecto y la actitud de Constantine, dice que “también le influyó en cierto modo la moda inglesa de los años 60 y copió un impermeable de esa época para él. El estilo global es compacto y esbelto, lo cual le permite moverse con su gracia habitual”. Teniendo en cuenta las exigencias físicas del papel, por no mencionar la cantidad de escenas en las hay lluvia o agua, Frogley mantenía a mano un total de 25 abrigos duplicados para Keanu Reeves, así como 50 pares de zapatos.

Para la entrada de Gabriel, Frogley preparó un conjunto magníficamente confeccionado, que la propia Swinton llama “el estilo del representante de Sotheby’s”, añadiendo, “por supuesto, también tengo un hermoso conjunto de alas. Toda chica debería tener uno”.

Frogley y su equipo, en colaboración con los Stan Winston Studios, también crearon el vestuario para un repugnante espécimen que el equipo bautizó como Vermin Man – un demonio con forma vagamente humana que ataca a Constantine en la calle antes de explotar dejando al descubierto sus componentes, que son básicamente serpientes, cucarachas y escorpiones. Tal como recuerda Frogley, “Mike Fink tuvo la idea de que el tejido estuviera hecho de termitas. Nuestra experta en tejidos, Marietta Lange, tardó meses en desarrollar muestras para Mike y Francis. Al final ideamos algo hecho de borreguillo, estopilla y lana, con lentejuelas, cuentas, plumas, pelo e insectos de juguete”. ¿Su sincera evaluación del producto final? “Era absolutamente repugnante”.

Complementando los esfuerzos de Frogley, y también trabajando conjuntamente con el equipo de efectos visuales y el equipo de Stan Winston en concreto, estaba la famosa maquilladora, ganadora de varios Premios de la Academia, Ve Neill (Bitelchús, Sra. Doubtfire, Ed Wood). Dirigiendo un equipo de hasta 15 maquilladores en un momento dado, el trabajo de Neill cubría toda la gama, desde lo sutil hasta lo tremebundo, preparando a humanos, híbridos y demonios a la vez para diversas peleas, y ayudando a plasmar los efectos de la avanzada enfermedad que Constantine trata de ocultar detrás de un muro de acción y pose.

El enfrentamiento culminante en la sala de hidroterapia del Ravenscar Hospital entre Constantine y Chaz contra una multitud de híbridos diabólicos fue una tarea ingente tanto para los actores como para el equipo técnico. Empezando a las 3 de la madrugada, los especialistas de ambos sexos se presentaban en el plató para el maquillaje y las prótesis. Además, una multitud de actores que interpretaban a híbridos estaban preparados para el momento en que sus falsos rostros se derritiesen para dejar al descubierto sus rasgos diabólicos.

En lo que respecta al avance del cáncer terminal de pulmón de Constantine, Neill comenta que los decorados poco iluminados “proyectan una especie de tono pálido amarillo-verdoso sobre las paredes, que contribuye, junto con el maquillaje, a hacerle parecer muy amarillento y enfermo”. Mostrándose comedida en todo momento, Neill evitó “hacer que Keanu tuviese un aspecto terrible desde el principio porque no habría tenido sentido, así que simplemente intenté que tuviese un aspecto ligeramente enfermizo”. Hacia el final, “no sólo debido a la enfermedad sino también a las palizas que recibe en todas esas peleas, empezamos a ver un poco más de degeneración, más trauma y más fatiga, por lo que hay ligeros cambios en su maquillaje”.

*El arsenal de Constantine

Desde las botellas de agua bendita que Constantine mantiene como anillo defensivo alrededor de su apartamento, hasta los amuletos y la multitud de restos individuales de objetos religiosos que usa como poder y protección, Constantine utiliza un cambiante e idiosincrásico arsenal de artículos para hacer su trabajo y mantenerse vivo.

La mayor parte de esos artículos se los proporciona su amigo Beeman, mediante complicados trueques con una red de agentes clandestinos en todo el mundo. Beeman, el experto historiador y erudito, es capaz de conseguir objetos tan codiciados como fragmentos de piedra del camino a Damasco; virutas de bala de un intento de asesinato del Papa; una lechuza de Amityville; un trozo del sudario de Moisés; numerosas cruces y otros iconos religiosos bendecidos por clérigos de alto rango a lo largo de los tiempos; y, tal vez lo más inexplicable, una ampolla de aliento de dragón muy inflamable, que produce una llamarada de tres metros de un calor abrasador como un lanzallamas.

Al igual que el auténtico Beeman de la película, el jefe de atrezo Kirk Corwin creó esta incomparable variedad por métodos más convencionales, pero se basó en exhaustivas investigaciones históricas, sumergiéndose también de lleno en el latín clásico, ya que casi todos los objetos importantes llevaban una inscripción en latín.

Es lógico que Corwin esté muy orgulloso de la joya de la colección: la escopeta sagrada de Constantine, un arma hecha supuestamente a partir de un crucifijo hueco, convertido en una mortífera arma de fuego, cuyo disparo puede desintegrar a los demonios más repugnantes y enviarlos de vuelta al infierno.

La escopeta, con mucho la pieza de atrezo más complicada de la película, tenía que poder realizar varios disparos sin desentonar con las demás reliquias de Beeman. Corwin empezó examinando las escopetas existentes. Tras encontrar una llamada “Street Sweeper” que serviría como un modelo excelente, trabajó con Lawrence y Shohan para refinar su aspecto. Decidieron que los componentes de la escopeta deberían dar el aspecto de estar basados en dibujos de Leonardo Da Vinci.

Una vez diseñada, el jefe de atrezo aún tenía que montarla y conseguir un arma de fuego funcional. Al final haría dos armas que disparasen de verdad, dos reproducciones idénticas en plástico, además de cuatro versiones de goma para los ensayos y para ser utilizadas por los dobles. Ocho artesanos necesitaron más de siete semanas para elaborar los dos modelos que funcionaban. El resultado final es un arma resplandeciente y temible hecha de latón y oro, y grabada con las frases en latín “a cruce salus” (“de la cruz procede la salvación”), “decus it tutamen” (“un adorno y un medio de salvación”) y “dei gratia” (“por la gracia de Dios”).

Keanu Reeves se quedó tan impresionado con la lustrosa pieza que encargó que se hiciese una escopeta adicional como regalo para Frances Lawrence una vez terminado el rodaje de las escenas con actores.

Fuente de orígen: LA BUTACA

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~ por darknesswalkiria en Vie/Oct/2008.

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